{"id":1726,"date":"2020-06-30T16:22:32","date_gmt":"2020-06-30T19:22:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.aeroclubcanelones.org.uy\/sitio\/?p=1726"},"modified":"2024-12-16T14:28:35","modified_gmt":"2024-12-16T17:28:35","slug":"el-avion-sin-puertas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.aeroclubcanelones.org.uy\/sitio\/2020\/06\/30\/el-avion-sin-puertas\/","title":{"rendered":"El avi\u00f3n sin puertas"},"content":{"rendered":"\n<font size=\"3\"><em><p>Visitar los aeroclubes del interior es una actividad de fin de semana muy recomendable. Si el clima acompa\u00f1a, el paseo ser\u00e1 oportuno para ver aviones de todo tipo, paracaidistas y aeromodelos en acci\u00f3n, y si tiene suerte, hasta encontrar un asiento libre en alg\u00fan Piper o Cessna. Tambi\u00e9n compartir unos mates, eventualmente un chorizo al pan, y llenar las alforjas con los relatos aeron\u00e1uticos, condimentados a gusto de quien los narra, que integran el repertorio de las circunstancias m\u00e1s incre\u00edbles ocurridas en nuestra aviaci\u00f3n a las que se pueda tener acceso. La del avi\u00f3n sin puertas es una de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Refieren los memoriosos que los remates de ganado, que hoy se hacen a trav\u00e9s de la pantalla virtual, eran hace a\u00f1os, aut\u00e9nticas fiestas del Uruguay profundo. El mal estado de los caminos fue el argumento para sancionar una ley que propici\u00f3, a mediados de la d\u00e9cada del 50, la importaci\u00f3n masiva de aviones livianos, destinados a unir los establecimientos ganaderos del interior con la capital de la Rep\u00fablica. Floreci\u00f3 entonces una industria aeron\u00e1utica colorida que sembr\u00f3 infinidad de pistas de pasto e improvisados hangares, a lo largo y ancho del pa\u00eds. Llegaron por decenas los Piper Tripacer, los Beechcraft Bonanza, y los Cessnas 172 y 182 de colita parada, interminables caballos de trabajo que hasta el d\u00eda de hoy siguen volando.<\/p>\n\n\n\n<p>Para facilitar la llegada de los aviones los d\u00edas de remates de ganado, se despejaba un \u00e1rea cercana al local de feria que tanto se empleaba como campo de aterrizaje o pista de carreras de caballos. El evento era en s\u00ed mismo una fiesta. A la exhibici\u00f3n de los animales gordos, relucientes, preparados para la venta, le acompa\u00f1aban las guitarreadas y el asado con cuero, todo regado con una variedad de licores que desde la cerveza hasta el whisky escoc\u00e9s, se adaptaban a las posibilidades de cada bolsillo. Era un hecho que nadie se iba muy fresco de un remate de ganado, ni siquiera los pilotos.<\/p>\n\n\n\n<p>El querido \u201cGordo\u201d Grasso, que era quien contaba esta historia, falleci\u00f3 hace alg\u00fan tiempo, por lo que intentar\u00e9 reconstruir los hechos tal como \u00e9l los recordaba.&nbsp; El relato original no dejaba en claro si el Taylorcraft modelo 1942 ya hab\u00eda llegado al local de feria sin puertas o si se las retiraron en el lugar, en una operaci\u00f3n muy sencilla que consiste en tirar hacia arriba el alambre pasante que sirve como bisagra, quedando el avi\u00f3n mucho m\u00e1s apto para registrar im\u00e1genes a\u00e9reas.<\/p>\n\n\n\n<p>Debi\u00f3 haber sido sobre el final del remate cuando los dos pilotos de la peque\u00f1a aeronave, con su modesto motor de 65 HP, borrachos como una cuba, resolvieron irse a volar para tomar desde el aire, las fotos del local de feria donde hab\u00eda cerca de diez aeronaves estacionadas. Con un en\u00e9rgico impulso sobre la h\u00e9lice el motorcito arranc\u00f3 de primera y qued\u00f3 en ralent\u00ed, produciendo su sonido caracter\u00edstico de m\u00e1quina de coser. Los dos amigos abordaron la nave tambale\u00e1ndose y nunca se acordaron de ponerse los cinturones de seguridad. Un corto carreteo, demasiado \u00e1gil, los llev\u00f3 hasta la improvisada cabecera de la pista en uso, desde donde despegaron sin hacer ning\u00fan chequeo de motor. Treparon unos escasos 500 pies y empezaron a dar vueltas sobre el local de feria para tomar las fotos. Luego, completamente desinhibidos por el alcohol, se dedicaron a hacer pasajes cada vez m\u00e1s bajos sobre la multitud que los contemplaba temerosa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.google.com.uy\/url?sa=i&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=images&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0ahUKEwi8hJXvk8rTAhWHdSYKHWDlDkkQjRwIBw&amp;url=http:\/\/www.flickriver.com\/photos\/fun_flying\/tags\/taylorcraft\/&amp;psig=AFQjCNFxcqsrml7Vj4_hwPulYh_ASFw1kw&amp;ust=1493570973222119\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hacia el norte del campo hab\u00eda una loma de unos 250 metros de altura con un bosque de eucaliptus en la cima. Con todo el p\u00fablico observ\u00e1ndolos en el bajo, comenzaron una alocada exhibici\u00f3n a\u00e9rea picando desde los 500 pies para pasar rasante sobre la tribuna donde se realizaba el remate con rumbo sur, ante el p\u00e1nico generalizado de hombres y haciendas que se atropellaban en desbandada. Seguidamente un viraje de 90\/270\u00b0, para enfilar ahora sobre los espectadores a m\u00ednima altura con rumbo norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la temperatura a esa hora de la tarde era elevada y el motorcito de 65 HP no daba para mucho m\u00e1s, por lo que este \u00faltimo pasaje result\u00f3 muy bajo y muy lento. Sin el menor atisbo de preocupaci\u00f3n arremetieron hacia la cima de la colina coronada por el bosque de eucaliptus. Empezaron a subir literalmente la cuesta, cada vez m\u00e1s bajos y m\u00e1s lentos. Los \u00e1rboles se empezaban a ver asombrosamente grandes y cerca, cuando entre los vapores del scotch, el temerario piloto al mando cay\u00f3 en cuentas de lo dram\u00e1tica que se estaba volviendo la situaci\u00f3n. El peque\u00f1o motorcito exigido a pleno roncaba en un esfuerzo vano por mantener la nariz arriba y ganar algo de altura, mientras el veloc\u00edmetro hac\u00eda rato que marcaba menos de 40 millas por hora, avisando de una entrada en p\u00e9rdida inminente.<\/p>\n\n\n\n<p>Al piloto al mando le atac\u00f3 la desesperaci\u00f3n y ensay\u00f3 una incre\u00edble maniobra de \u00faltima chance cuando ya el impacto con los \u00e1rboles era cuesti\u00f3n de segundos. Al grito de: <em>\u201ctom\u00e1, s\u00e1lvate vos\u201d,<\/em> empuj\u00f3 al fot\u00f3grafo fuera de la aeronave, buscando con ello que el peque\u00f1o avi\u00f3n se aligerara lo suficiente como para salvar el monte. Pero no fue as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Refer\u00eda el \u201cGordo\u201d Grasso que el \u201csalvado\u201d cay\u00f3 en el follaje como una pera podrida, pero se descolg\u00f3 de los altos eucaliptus todo maltrecho aunque todav\u00eda caminando, mientras que al \u201csalvador\u201d, fracturado hasta el alma, tuvieron que sacarlo de adentro de los restos destrozados del Taylorcraft que s\u00f3lo por fortuna no se prendi\u00f3 fuego.<\/p><\/em><\/font>\n\n\n\n<p>_______<\/p>\n\n\n\n<p><em>En memoria de mi buen amigo Alf\u00e9rez Aviador de Reserva Rolando Grasso Alfaro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<br><br><h3><p><strong><em><center>Daniel Puyol<\/center><\/em><\/strong><\/p><\/h3>\n<center>2017<\/center>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Visitar los aeroclubes del interior es una actividad de fin de semana muy recomendable. 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